Los buenos amigos son los que están ahí siempre. Los que te escuchan, te apoyan y te piden perdón y a su vez, te perdonan. Un amigo de verdad es capaz de mover montañas si se lo pides, de dejarlo todo y ayudarte cuando estás triste y conseguir que en tu rostro se dibuje una sonrisa. Hacen que cualquier cosa triste se convierta en alegre, que veas las cosas de otra manera
A veces, crees que un amigo ha sido sincero y de pronto, descubres que no es así. Que todo lo que pensabas que existía, en realidad nuncaexistiò. Te derrepente te da la espalda, no te escucha, no te entiende, no te apoya. Deja de ser un amigo de verdad. En ese momento, cuando de pronto se despide de ti, te das cuenta de la realidad y de lo equivocada que estabas. La relación de amistad acaba y tú te quedas mirando e intentando saber la razón, buscar una explicación y quizás, una forma de arreglar las cosas. Sin embargo, no sirve de nada. No hay solución. Tu amigo se ha ido, tienes que aceptar que en realidad, no has perdido nada, pues jamás fue ese amigo de verdad que tú pensabas.
Porque un amigo te respeta y te apoya y jamás, bajo ningún concepto, cuestiona las decisiones que tomaste y no te hace sentir culpable.
Porque un amigo te respeta y te apoya y jamás, bajo ningún concepto, cuestiona las decisiones que tomaste y no te hace sentir culpable.
Y de pronto, una amistad se acaba. Las razones normalmente son estúpidas, carecen de significado. Sabes perfectamente que cuando el tiempo pase, todo lo sucedido será insignificante, que no recordarás las razones o mejor dicho, nadie las entenderá. Porque las pequeñas cosas son las que destruyen las amistades, pero solo cuando en realidad, no era un amigo de verdad. Olvìdate de tu costumbre de intentar arreglar el mundo. El mundo no tiene solución. Es como es y jamás podrás cambiarlo.
Y en ese momento piensas ¿y ahora que hago yo ? .Apoyate en el otro amigo, en el amigo de verdad. Aquel que te respeta, que te apoya, que te hace reír y que no te cuestiona. Aquel que para ojos de otros es un maldito diablo, pero tú sabes la realidad. Sabes cómo es, sabes lo equivocados que están. Pero, ¿qué más da? Que piensen lo que quieran, que el resto del mundo grite que te equivocas. No te importa lo más mínimo su ridícula opinión.
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